María, Madre de Dios y Madre nuestra
 

 
G. J. Camino a Emaús
Plan Catequético
Oraciones Básicas
Catecismo Básico
Cantos de Oración
Cantos de Animación
Somos Creyentes en un Dios que es Amor
Nuestra historia y la del mundo
La Biblia
El Pecado
Los Mandamientos
María, Madre de Dios y Madre nuestra
Jesús de Nazaret
La salvación en Jesús
Fe y Conversión
El Bautismo
Evaluación de Confirmación
Tercer Aniversario
Enlaces interesantes
MARIA ES VERDADERA MADRE
Decir que María es verdadera Madre, significa que Ella contribuyó a la formación de la naturaleza humana de Cristo, del mismo modo que todas las madres contribuyen a la formación del fruto de sus entrañas. María es verdadera Madre porque Jesús es verdadero Hombre.
La Segunda Persona de la Santísima Trinidad, el Verbo, se encarnó recibiendo de la purísimas entrañas de María, lo mismo que reciben los hijos de sus madres: "Cuando llegó la plenitud de los tiempos, Dios envió a su Hijo, formado de mujer y sometido a la Ley" (Gál. 4,4).
Imagen
MARIA ES VERDADERA MADRE DE DIOS
Decir que María es verdadera Madre de Dios significa que Ella concibió y dio a luz a la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, el Verbo, aunque no en cuanto a la naturaleza divina, sino en cuanto a la naturaleza humana que había asumido.
"María sabe que el que lleva por nombre Jesús ha sido llamado por el ángel Hijo del Altísimo (cfr. Lc. 1,32). María sabe que lo ha concebido y dado a luz sin conocer varón, por obra del Espíritu Santo, con el poder del Altísimo, que ha extendido su sombra sobre Ella (cfr. Lc. 1,35). María sabe que el Hijo dado a luz virginalmente, es precisamente aquel "Santo", el `Hijo de Dios", del que le ha hablado al Angel" (Juan Pablo II, Enc. Redemptoris Mater n. 17).
Imagen
INMACULADA CONCEPCIÓN
La Santísima Virgen María, en razón de su dignidad de Madre de Dios, fue, desde el primer instante de su concepción, preservada de toda mancha del pecado original. Esto supone en María ausencia de pecado, presencia de la gracia santificante, virtudes y dones y, ausencia de inclinación al mal. Por eso también se le llama Inmaculada. Este dogma fue proclamado por el Papa Pío IX, el 8 de diciembre de 1854.

SIEMPRE VIRGEN
Se refiere a que María fue Virgen antes, durante y perpetuamente después del parto. "Ella es la Virgen que concebirá y dará a luz un Hijo cuyo nombre será Enmanuel" (Cf. Is.,7,14; Miq.,5,2-3; Mt., 1,22-23)(Const. Dogmática Lumen Gentium, 55 - Concilio Vaticano II).
La virginidad de Santa María puede entenderse en un triple sentido:
1)Virginidad de mente, es decir, un constante propósito de virginidad, evitando todo aquello que repugna a la perfecta castidad. Este es el llamado aspecto espiritual o de entrega total a Dios.
2)Virginidad de los sentidos, o sea, la inmunidad de los impulsos desordenados de la concupiscencia. Este es el llamado aspecto moral.
3)Virginidad del cuerpo, esto es, la integridad física jamás violada por ningún contacto de varón.

El Ángel Gabriel anunció a María
imagen
ASUNCIÓN
La Madre de Dios, luego de su vida terrena fue elevada en cuerpo y alma a la gloria celestial. Este Dogma fue proclamado por el Papa Pío XII, el 1º de noviembre de 1950, "Después de elevar a Dios muchas y reiteradas preces y de invocar la luz del Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen María su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte; para aumentar la gloria de la misma augusta Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que La Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo.
imagen
CULTO A LA VIRGEN MARÍA
La Virgen no puede ser objeto de culto de adoración o latría (la adoración sólo corresponde a Dios). Pero sí se honra a la Virgen de una manera especial, a la que la Iglesia llama "hiperdulía" que es una veneración mayor a la que se da a los santos del cielo, ellos son objeto de culto de "dulía" o veneración.