Cuentan que un soldado pidió permiso para volver por su amigo que había quedado rezagado en el campo de batalla.
El teniente a cargo negó el permiso porque debido al avance del enemigo esto representaba un suicidio. "Su amigo ya debe haber muerto y no puedo arriesgar la vida de otro soldado, PERMISO DENEGADO".
A pesar de la disciplina militar, el soldado, desobedeciendo la orden, fue en busca de su amigo. Luego de una hora, volvió ensangrentado, con su amigo muerto a cuestas y él mismo casi en agonía. Al verlo el teniente manifestó: "Lo ve soldado, ahora son dos las bajas, ¿Acaso, valió la pena?. El soldado, ya a punto de morir, con voz trémula, respondió: "Si, mi teniente, cuando llegué aún lo encontré con vida y me dijo: SABÍA QUE VENDRÍAS. Con seguridad le digo, SI VALIÓ LA PENA ESTAR CON MI AMIGO".
Dicho esto, expiró.
¿Sabes, que tienes un amigo en el que puedes confiar, más aún en los momentos difíciles de la vida? SE LLAMA JESÚS.
|